Infusiones para embarazadas: cuáles son seguras, cuáles evitar y cómo tomarlas

Infusiones para embarazadas: cuáles son seguras, cuáles evitar y cómo tomarlas

¿Qué infusiones puedo tomar si estoy embarazada? Guía completa

"¿Me puedo tomar una manzanilla?" Si eres de las que se lo pregunta cada vez que se sienta a merendar, no estás sola. Es una de las dudas más habituales del embarazo, y con razón: durante nueve meses cambia casi todo, desde lo que comes hasta lo que bebes, y las infusiones no se libran de esa lista de preguntas.

La buena noticia es que sí, se puede seguir disfrutando de una buena taza calentita durante la gestación. La mala (o más bien, la que hay que tener en cuenta) es que no todas las plantas son igual de recomendables, y conviene saber distinguir cuáles sí y cuáles mejor dejar en la estantería hasta después del parto.

"Natural" no es sinónimo de "sin riesgo"

Este es el primer mito que conviene desmontar. Cuando algo viene de una planta, tendemos a pensar que es automáticamente inofensivo, pero no es así. Al final, muchos medicamentos parten precisamente de principios activos vegetales, así que una planta puede tener un efecto real en el organismo, para bien y para mal.

A esto se suma otro problema: apenas existen estudios clínicos serios sobre el consumo de hierbas en el embarazo, porque, comprensiblemente, resulta muy difícil (y poco ético) diseñar ensayos que impliquen algún riesgo para el feto. Eso hace que en muchos casos las recomendaciones se basen en la experiencia clínica acumulada y en la prudencia, más que en datos concluyentes al cien por cien.

Así que ni hay que temer cualquier infusión por sistema, ni tampoco vale tomarse cualquier cosa "porque es natural". El término medio, como casi siempre, es el que funciona.

Infusiones que sí puedes tomar en el embarazo

Con moderación —normalmente entre una y dos tazas al día— hay varias infusiones que se consideran bastante seguras y que además pueden aliviar molestias típicas de esta etapa:

  • Jengibre: es probablemente la infusión estrella del embarazo, sobre todo en el primer trimestre. Se le atribuyen buenos resultados frente a las náuseas y los mareos matutinos, y también ayuda con la congestión o el malestar de garganta.
  • Manzanilla: perfecta para después de cenar, cuando aparecen la acidez o esa sensación de estómago pesado. También tiene un efecto relajante suave. Eso sí, mejor no abusar ni tomarla a diario durante meses seguidos.
  • Rooibos: ideal si echas de menos el ritual de una taza calentita pero quieres evitar la cafeína, porque no la contiene. Además aporta antioxidantes y tiene un sabor suave que combina bien con un chorrito de leche.
  • Menta piperita: ayuda con las digestiones pesadas y los gases, tan típicos del embarazo. Importante: no hay que confundirla con el poleo-menta, que es justo la que hay que evitar (más abajo te cuento por qué).
  • Tila y melisa: buenas aliadas si te cuesta conciliar el sueño, algo bastante común en el tercer trimestre. Tienen un efecto calmante suave, sin necesidad de recurrir a nada más fuerte.

¿Y el té? La duda de la cafeína

El té —verde, negro o blanco— genera mucho debate porque contiene teína, que es prácticamente la misma sustancia que la cafeína. La recomendación general es no pasarse de los 200 mg de cafeína diarios contando todas las fuentes: café, té, chocolate, refrescos de cola…

Para hacerte una idea rápida: una taza de té verde ronda los 25-30 mg, mientras que un café puede llegar a los 95 mg. Así que una taza de té al día suele encajar sin problema, pero conviene no sumarla a dos o tres cafés y pensar que no pasa nada. Otro detalle interesante es que el té dificulta un poco la absorción del hierro, así que si tomas suplementos, es mejor no acompañarlos con la infusión.

Infusiones que no se recomiendan durante el embarazo

Aquí sí conviene ser más estricta, porque hay plantas con compuestos que pueden favorecer contracciones uterinas, subir la tensión o resultar tóxicas para el hígado. Entre las que suelen aparecer en las listas de precaución están:

  • Poleo-menta (ojo, distinta de la menta normal)
  • Salvia
  • Regaliz
  • Anís verde y estrellado
  • Ruda y ruibarbo
  • Boldo
  • Ginkgo biloba

También suele recomendarse prudencia con la valeriana, ya que algunos expertos prefieren evitarla durante la gestación pese a su fama para dormir mejor. Y ojo con el propóleo o la equinácea: no es que estén "prohibidos" tajantemente, sino que no hay evidencia suficiente como para darles el visto bueno sin más.

Si alguna vez has tomado alguna de estas sin saberlo, tranquila: un consumo puntual y aislado no suele ser motivo de alarma. El problema aparece con el uso habitual o en cantidades altas.

La hoja de frambuesa, la infusión de última hora

Es un caso curioso porque tradicionalmente se ha usado para "preparar" el útero de cara al parto, y algunos estudios apuntan a que podría acortar la segunda fase del parto. Aun así, la evidencia todavía es limitada. Lo habitual es que se recomiende solo a partir de las últimas semanas de embarazo (normalmente desde la semana 32) y siempre comentándolo antes con la matrona o el ginecólogo.

Consejos prácticos para tomar infusiones sin sobresaltos

  • No superes las una o dos tazas al día, sea cual sea la infusión.
  • Varía entre distintas plantas seguras en lugar de repetir siempre la misma durante meses.
  • Elige infusiones de una sola planta en lugar de mezclas artesanales sin etiquetado claro; así sabes exactamente qué estás tomando.
  • Evita recolectar hierbas por tu cuenta y opta por productos certificados y de origen conocido.
  • Ante cualquier duda sobre una planta en concreto, consulta con tu matrona o ginecólogo antes de convertirla en costumbre.

En resumen

El embarazo no tiene por qué significar renunciar a esa taza calentita de after-dinner o de media tarde. Con jengibre, manzanilla, rooibos, menta piperita, tila o melisa tienes de sobra para variar sin sobresaltos, siempre con moderación. Lo importante es informarse bien, escuchar al propio cuerpo y, ante la duda, preguntar siempre a un profesional de confianza antes de incorporar una nueva infusión a la rutina diaria.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta con tu matrona, ginecólogo o médico de referencia, que es quien mejor puede valorar tu caso concreto.

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